10 claves para un consumo más ecológico y minimalista en tu hogar

El consumo actual ha llegado a límites tan extremos que difícilmente puede seguir por este camino. En los años cincuenta casi nadie se planteaba ser minimalista porque probablemente… ya lo era. No hay ningún problema en comprar aquello que necesitamos. No se trata de demonizar al caballero Don Dinero, que es principalmente un instrumento que nos permite hacer transacciones y por lo mismo debe necesariamente circular de unas manos a otras. El problema está en consumir impulsivamente dejándonos arrastrar por la publicidad o queriendo poseer lo que otros tienen. Me encanta escuchar las soluciones que encuentran otras personas, pero antes de decidirme a comprar algo, necesito preguntarme si dicha elección es la mejor para nuestro modo de vida y nuestro pequeño hogar. El minimalista también consume, pero elige lo que quiere en su vida de una manera consciente y coherente, no dejando entrar en su vida cosas que no van a contribuir a su felicidad. El dilema surge cuando los objetos nos poseen a nosotros y cuando nos pesan, nos obsesionan o nos causan dolor y, aun dándonos cuenta, no somos capaces de deshacernos de ellos. Si además decidimos ser responsables, consumiremos objetos que tengan el menor impacto posible sobre el medioambiente y la vida de los demás. Entonces, ¿qué preguntas podemos hacernos para elegir bien, aparte de la primera pregunta indispensable “¿lo necesito?”. Toma estas preguntas como consejos, ya que cada uno tiene que encontrar su propio estilo y grado de minimalismo. Lo último que debes hacer es sentirte culpable o imponerte algo que no te hace feliz.

1) ¿Es éste el modelo que más quiero y que más me ha de durar? En la medida de tus posibilidades, compra cosas de calidad y duraderas. No porque quieras ostentar, sino porque es más sostenible. Tenemos tendencia a pensar que las cosas buenas son sólo para los ricos, pero es mejor tener un solo objeto bueno que diez mediocres. Nuestros abuelos tenían sólo un traje para los domingos, pero era de buena tela y a menudo hecho a medida. Recuerda que lo desechable contamina. Evita los materiales más fungibles, los objetos que se degradan rápidamente, excepto si son tan sostenibles que sigue siendo mejor que comprar otros. Ten sólo un sombrero, pero que sea de buen género y resistente. Si deseas algo caro y no puedes adquirirlo ahora, pregúntate si puedes esperar a ahorrar el dinero, en lugar de conformarte comprando un sustituto temporal que acabará convirtiéndose en basura. La espera y el deseo también producen placer, y se trata de un placer más permanente que el de la satisfacción inmediata.

2) ¿Por qué lo quiero? ¿Me ayudará a vivir mejor? No compres porque otra persona lo tiene o porque te lo venden bien, sino porque en verdad piensas que te ayudará a vivir mejor. Lo que a otra persona le hace sentir bien es digno de ser valorado, pero no suficiente para comprarlo sin preguntarnos si es lo que nosotros necesitamos.

3) ¿Armoniza con mi hogar? ¿Es a la vez bonito y funcional? Compra cosas que combinen entre sí, por estilos y colores, y cosas hermosas, que te hagan sentir en un entorno agradable. Elige comodidad y funcionalidad acompañadas de belleza útil. El ser humano también se alimenta de arte. La belleza nutre el espíritu y alienta a vivir una vida plena y llena de sentido.

4) ¿Es suficientemente pequeño y ligero dentro de su categoría? ¿Puedo usarlo para varias funciones? Elige objetos compactos, ligeros y plegables, cuanto más pequeños mejor si cumplen su función. Si es posible, compra productos multifuncionales: gel y champú a la vez.

5) ¿Es natural? En general y si es posible, evita lo sintético y elige lo natural, envejece mejor. Por supuesto, habrá algún caso en el que el plástico siga siendo a día de hoy la mejor opción por su cualidad impermeable, pero para el día a día lo que tu cuerpo necesita es precisamente respirar sin trabas.

6) ¿Qué cosas hermosas me motivan a cuidarme y potenciar mi salud? Las cosas no dan la felicidad, pero pueden aportar la inspiración que tú misma les confieras. Conecta con tu yo interior a través de actividades contemplativas y usa bellos objetos para establecer tus rituales o hábitos: camina por la naturaleza con tu eterna mochila cargada de historias, practica yoga y medita con un incienso que te evoque viajes hacia el silencio, haz tu higiene personal con simples productos orgánicos, cuida con cariño a tus plantas o animales, apúntate a un curso de cocina saludable…

7) ¿Cuántas unidades necesito ahora mismo? ¿Estoy seguro de que no tengo lo que busco en algún lugar en casa? ¿Puedo tomarlo prestado de algún amigo o alquilarlo? Si necesitas reparar algo en casa, compra sólo la cantidad exacta. Si necesitas una unidad y no vas a necesitar más en mucho tiempo, no compres seis porque cuestan sólo un euro más. Acumularás cinco cosas más en algún armario de tu casa. Por la misma razón, no compres sólo porque está de oferta y cuesta poco. Acabarás guardando cosas inútiles y a la larga gastando más dinero.

8) ¿Cuánto plástico envuelve este producto? ¿Es evitable? ¿Puedo comprar el mismo objeto sin plástico? Compra cosas que lleven el mínimo envoltorio y a ser posible de papel. Evita el envoltorio que combina plástico y papel porque es casi imposible reciclarlo.

9) ¿Cómo debo proceder para que me dure mucho? Cuida tus pertenencias y trátalas con cariño para alargar su vida. Contribuir a la duración de las cosas es contribuir a la sostenibilidad.

10) ¿Puedo usar menos? Para concluir, por regla general, usa menos de todo: menos detergente de lavadora, menos champú, menos jabón de platos, menos agua, menos comida, menos ropa… Tendemos a ir incrementando de manera inconsciente la cantidad que usamos de los productos. Es algo muy sutil y por eso es difícil darse cuenta de que lo hacemos. Por eso, empieza reevaluando la cantidad que estás usando en cada momento y usa un poquito menos. Te darás cuenta de que sigue funcionando bien y el ahorro a nivel global es considerable.

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