Los compuestos químicos (20 20 20) con los que abonan las plantas industrialmente equivalen a la comida rápida (“fast food”) de las plantas. En cambio, el compost es la receta de nuestra abuela preparada con calma y amor. Compostar es una de las contribuciones ecológicas más importantes, pues aprovechamos deshechos que de otro modo irían a una incineradora y contaminarían, para darles una nueva vida y crear un ecosistema sostenible.
En nuestra casa, hasta hace unos años, tirábamos todos los restos orgánicos a la basura. Aunque reciclábamos el papel, plástico, metal y cristal, como en nuestra zona no hay recogida de restos orgánicos, teníamos que sacar la basura todos los días porque olía mal y porque de todos modos se acumulaba bastante basura. Tenemos un pequeño patio con un espacio donde cultivamos tomates, pepinos y hierbas aromáticas, además de un hermoso limonero y un kumquat. Hace tres años empezamos a compostar los restos de la cocina debajo del limonero y ahora nuestro contenedor de la basura es de tan solo 10 litros. No tenemos mucho espacio para poner una compostadora, así que usamos el método de compostar sobre la tierra misma (frutas, verduras, hojas, ramas, cáscaras de huevo, café y té; pero no carne, pescado, grasas y lácteos), debajo del limonero que, como podéis ver, agradece nuestro esfuerzo. Con el tiempo han ido apareciendo los apreciados gusanos de tierra. No hemos tenido problemas de insectos o roedores, pero dependiendo de dónde viváis es posible que no sea el mejor método.

Debajo del limonero aprovechamos para compostar
Si os habéis decidido a compostar o si lleváis vuestros residuos a un contenedor de recogida de compost en vuestro barrio, pronto os daréis cuenta de la conveniencia de tener un recipiente donde guardar los deshechos hasta que los lleváis a la compostadora. No es cómodo salir cada vez que peláis una fruta, ni dejarlo en un plato en la cocina atrayendo moscas y malos olores. Al principio, yo usaba un simple bote de plástico, que en seguida se llenaba y resultaba poco atractivo. Siendo fiel a dos de mis valores vitales (minimalista y ecologista), cuando quise comprar un contenedor para el compost, decidí informarme sobre la opción más ecológica y simple. Aquí comparto el resultado de mi análisis, así como algunos consejos.
¿Qué características tiene que tener el recipiente para guardar los residuos en la cocina?
- Tamaño: que se pueda poner sobre la encimera de la cocina. Dependiendo del número de miembros de la familia y del espacio disponible en la encimera, preferiremos que sea más (5 litros) o menos (2,5 litros) grande. En mi caso, es mejor pequeño porque mi espacio de trabajo es reducido, porque somos tres personas y porque prefiero sacarlo una vez al día.
- Limpieza: que se limpie fácilmente y no se oxide. Hay quien prefiere ponerlo al lavavajillas, pero en mi caso prefiero sólo enjuagarlo un poco y lavarlo más a fondo a mano una vez a la semana y después dejarlo secar.
- Transporte: que tenga asa y sea cómodo de transportar.
- Tapa: que la tapa no sea basculante porque se ensucia, que no caiga haciendo ruido, que se pueda quitar o dejarla abierta sin apoyarla en nada. Personalmente me gusta que simplemente puedas quitar la tapa mientras cocinas y cuando lo llevas a vaciar. Además, es importante que la tapa cierre bien para que no entren moscas ni mosquitos y para que no huela mal.
- Filtro: es más necesario si pones carne y pescado y si tardas de 3 a 5 días en llevar los residuos a la compostadora. Si sacas los residuos cada día o evitas carne y pescado, no necesitas usar filtros. En mi caso, normalmente lo saco cada uno o dos días y además no incluyo ni carne ni pescado. Con tapa hermética, aunque no tenga filtro, no huele si lo sacamos cada día. El filtro de carbón es una dependencia más y por lo mismo menos ecológico, pero no son excesivamente caros y se puede esperar bastante a cambiarlos, sobre todo si los cuidas. ¿Cómo cuidarlos? 1) quitarlos cuando lavas la tapa; 2) no llenar el recipiente tanto que los residuos toquen la tapa; 3) lavarlos de vez en cuando dejándolos sumergidos en agua jabonosa unas horas. Otra opción más económica si no quieres usar filtros es poner una servilleta de papel de cocina embadurnada en vinagre y agua a partes iguales en el lugar del filtro. Asegúrate de que el material no se daña con el vinagre.
- Material: que sea de un material duradero, reciclable, limpio y elegante (mejor sin letras). Los colores claros dan luminosidad a la cocina. Si optáis por el plástico, tiene que ser de buena calidad, que no se descolore ni se deforme en el lavavajillas, y lo más liso posible. Si optas por no usar tanto plástico en tu vida, aunque manufacturar acero inoxidable provoca mayor emisión de carbono al ambiente, la clave es elegir un acero de calidad 304, con lo cual adquirimos un producto no fungible, que durará toda la vida. Además combina con todo, hasta con las sartenes y las ollas. Es importante que no esté pintado, pues después de un tiempo suele saltar la pintura, además de ser menos ecológico. También el acero tiene calidades. Tiene que ser de nivel 304 para que te dure toda la vida (201 y 430 son menos costosos porque no contienen o contienen muy poco níquel y por ello se oxidan después de un tiempo). Otra opción que empieza a usarse ahora es la fibra de bambú, pero es un material controvertido, pues se sabe que puede contener melamina o formaldehído usados como aglutinantes del polvo de bambú, que son tóxicos y se pueden transferir a los alimentos si son ácidos como el tomate. Además, la melamina no se puede reciclar.
- Con o sin bolsa: hay quien usa una bolsa compostable para no ensuciar tanto el recipiente, pero si el uso que le dais es para vuestro propio compostaje, yo prefiero no usar bolsa y poner los residuos directamente en el recipiente. Es más ecológico y coherente con el proceso de compostar. Si optáis por la bolsa y según el recipiente, puede ser útil poner una goma elástica alrededor para que la bolsa no se suelte.
Aquí tenéis un análisis de los más vendidos en internet:

Capacidad: 5 litros.
Peso: 1200 gramos.
Material: acero inoxidable pintado.
Dimensiones: 31 (alto) x 23 (diámetro).
Características: con cubo de plástico, filtro de carbón, lavavajillas, tapa que se quita, estilo retro.
Críticas: está pintado, se oxida sobre todo la parte de abajo (aunque en teoría es de acero al carbono de alta calidad).

Joseph Joseph.
Capacidad: 4 litros.
Peso: 800 gramos.
Material: plástico resistente. El asa es de metal (aluminio).
Críticas: el sistema para poner la bolsa es incómodo, pues el borde no llega hasta arriba y al desmontarlo cae la comida. La tapa cae sin amortiguar y hace ruido. Los filtros son rectangulares. Hay que tener cuidado de no llenar a tope porque se ensucian los agujeros y el filtro, dado que van unos centímetros hacia abajo.

OXO
Capacidad: 2,5 litros (blanco) / 2,8 litros (gris oscuro).
Dimensiones: 20cm x 20cm x 19cm.
Material: plástico resistente.
Características: dos colores blanco y gris oscuro. Sin filtros. La tapa cierra pero no herméticamente para que respire. Muy liso, fácil de lavar y lavable en lavavajillas. Tapa extraíble que queda bien abierta, se aguanta. Con asa de plástico. La bolsa no cae dentro, se aguanta bien.
Críticas: huele mal porque, si bien no tiene filtro ni agujeros en la tapa, no cierra hermética.

Capacidad: 2,5-4,9 litros.
Peso: 200-500 gramos.
Dimensiones: 36cm x 23cm diámetro; 28cm x 18cm.
Material: acero inoxidable sin soldaduras. La mayoría son de grado 201, por eso se oxidan. Es mejor que el acero sea del tipo 304.
Características: no tiene contenedor de plástico interior. Se lava con agua jabonosa tibia fácilmente. Usa filtros pero se puede vivir sin ellos. Apariencia elegante, combina con todo.
Críticas: hay gran cantidad de proveedores y modelos similares con ligeras diferencias, pero la mayoría son de acero inoxidable de grado 201 y se oxidan. Es importante asegurarse de que el contenedor sea de grado 304.

Navaris
Capacidad: 3 / 5 litros.
Peso: 862 gramos.
Dimensiones: 19cm x 20cm / 21cm x 23cm.
Material: metal y plástico.
Características: Estilo vintage. Con asa de acero. Pintado.
Críticas: presenta publicidad engañosa, pues dice que después de unos días se formará compost e incluso lo dibuja en las fotos. La tapa es aparatosa para poner y quitarla, ocupa demasiado espacio. Está pintado.

Addis
Capacidad: 2,5 litros.
Peso: 900 gramos.
Material: plástico.
Características: La tapa se puede quitar. Colores blanco y negro o gris. Con contenedor interior que se extrae para lavarlo.
Críticas: plástico de baja calidad que cambia de color, la tapa no encaja bien con lo cual atrae a las moscas, pero al mismo tiempo le falta aireación y en un día hay que sacarlo. Muchas personas dicen que no llega en buenas condiciones o usado.

Bravantia
Capacidad: aproximadamente 2,5 litros.
Peso: 426 gramos.
Dimensiones: 12.7cm x 22.1cm x 10.7cm.
Material: plástico de calidad y asa de acero inoxidable.
Características: fácil de limpiar. Sin filtro.
Críticas: la tapa cae sin amortiguar y hace ruido. La tapa a veces se suelta, no es muy funcional la pestaña bisagra, es como una fiambrera con tapa. Dice apto para lavavajillas, pero se deforma. Tiene agujeros por detrás en la zona de bisagras y vienen los mosquitos y moscas.

Bamboozle
Capacidad: 6 litros aproximadamente.
Peso: 1000 gramos.
Material: fibra de bambú y asa de madera de bambú.
Dimensiones: 20cm x 23cm x 16 cm.
Características: Elegante. Colores blanco roto y gris oscuro.
Críticas: la fibra de bambú puede contener materiales nocivos y no reciclables. Los tornillos de las asas se caen fácilmente y llega un momento en que no se pueden volver a poner.

KitchenCraft
Capacidad: 3 litros.
Peso: 800 gramos.
Material: plástico y madera.
Características: bonito, de diseño.
Críticas: la tapa no se aguanta, hay que apoyarla en la pared, la forma no es funcional porque ocupa espacio y no lo aprovecha bien.

Capacidad: 5 litros.
Material: plástico de calidad.
Dimensiones: 17cm x 17cm x 18cm.
Características: viene en 3 colores, con drenaje de líquidos, con tapa que se quita mientras cocinas, con recipiente interior fácil de sacar (con solapa), hermético, no necesita filtro.
Críticas: un poco difícil de lavar porque tiene rejilla.